REMOLINOS DE ARENA
Una mujer de arena vaga sin rumbo.
Un remolino se lleva sus ojos dormidos
Y el mar se bebe de un trago a todos los buques.
En cualquier esquina se esconde una pasión anónima.
Un toro angustiado busca la puerta de su laberinto.
Y la utopía se parece cada vez más a mi sueño.
Mi canto se enrosca como serpiente en mi garganta.
Un espejo recoge las astillas de los tiempos idos
Y llorando las viudas conjugan el verbo amar.
Un borracho ronca sobre la mesa de un bar.
Un suicida resucita cantando todos los días
Y la vida se llena de cosas pequeñitas.
Hay un deseo de volver a creer en la miel de las palabras.
Una pasión huye despintándose sus colores
Y el amor se estrella a contramano del dolor.
Regresan a casa las huellas que sobraron de la caminata.
Un mercado de esclavos vocifera mi precio
Y una alondra pierde sus alas en pleno vuelo.
En el desierto florecen uñas sin pies.
Una hierba bastarda devora a los corderillos
Y una melodía anciana se ahoga en el agua del florero.