LA FUERZA DEL AMOR
El alma se me desclava del cuerpo
Cada vez que tu voz me llama con sus doce campanadas.
Soy un diente enamorado de tu fruta
Y mi amor es un barril de pólvora que estalla ante tus ojos.
Debo reconocer que al amanecer
Tus pezones tienen un sabor a mambo
Y que en el cenicero reposa la mitad de una golondrina desnuda.
Cuando te busco
El horizonte tiene demasiados caminos
Que no llevan a ninguna parte.
Los galgos enloquecen con tu aroma
Y el aguacero se emborracha con su licor más transparente.
Para que no te vayas
Déjame amarrar tu corazón con una soga de agua
Y te prometo darle cuerda
Con la delicadeza de un relojero enamorado.
Ay, amor,
La vida está hecha de cosas pasajeras
Que duelen
Y se vuelven amarillas como las viejas fotografías.
Tu recuerdo
Es el dolor de un toro vestido de banderillas.
Esta tarde
El tiempo pasa muy suavemente
Y rasura los eucaliptos que crecen sobre mi piel.
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