EL SIMULACRO DE TU VOZ
Esta lluvia es un simulacro de tu voz
Que me llama.
Júntame las manos
Para empezar ya la oración del aguacero.
Y sobre el teclado
Cambia las minúsculas
Para nombrar las sagradas sílabas del amor.
Por amarme te convertiste en piedra inmóvil
Y no te importó
Quien te pateara en el camino.
Por eso
Para que regreses a mis sueños
Yo también retornaré de mis cenizas.
Y volveré a ser nuevamente
Pastor de siluetas enfermas, maestro de soles enanos
Y avezado ladrón de caricias.
Finalmente,
Para deleite de tu alma
Te convertiré en una isla de chocolate
Rodeada por mi mar de lenguas esquimales.
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